viernes, 31 de agosto de 2012

Cucharas

No se bien como compartir este sentimiento sin ser tildada de intolerante, loca, histérica o todas las anteriores. Pero a decir verdad, creo que me voy a evitar el esfuerzo porque la probabilidad de lograrlo es realmente baja.
El quid de la cuestión es el relajo, el exceso y abuso de confianza que resulta de la convivencia diaria de los habitantes de la oficina. Más específicamente las costumbres que van desarrollando cada uno en particular.

Y hoy vuelvo a un tema ampliamente mencionado y es el de los almuerzos:
A ver...si tengo que salir no tengo problema comprarte algo en el lugar al que voy si estás muy ocupado o Si UNA vez te dió fiaca. Ahora si cada vez que llega la hora del almuerzo le pedís a un tercero que te compre comida....a mí particularmente ME ROMPE LA PACIENCIA porque no soy (ni somos) un servicio de delivery.

Todo esto se desató por un simple pedido de cuchara.
Sí, así como lo escuchan. Una persona empezó a preguntar si alguien tenía una cuchara para prestarle. Para ser fieles a la verdad la frase fue "¿Alguien tiene una cuchara limpia para prestarme?"
Un alma caritativa respondió: "Tomá" -al tiempo que alcanzaba el cubierto-
Para mi sorpresa el solicitante se despachó con un "Ahhhh no, esta ¡¡está sucia!! ¡Para eso lavo la mía!"

Pensamiento: ¿¿Podés ser tan pero tan pajero que, para evitar caminar literalmente 20 mts hasta la cocina, llegás a pedir prestado algo que tenés en tu propio cajón??


Crazy me, pero la gente....la gente está loca!

2 comentarios:

  1. Adhiero: me violenta que se pueda ser tan pajeroooo. A no prestar los cubiertos limpios a los vagos roñosos.

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