martes, 13 de noviembre de 2012

Al rincón

Evidentemente eso de llamar a la reflexión no funcionó en lo absoluto.

Hoy divisé al Sr. de pelo blanco aguardando el ascensor. En su mano tenía un pilón de hojas.
Esta vez ni se molestó en esconderlas y traficarlas en su bolso tal como había hecho ayer.

Este es el país de la impunidad.

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