Ellas hablan con la especificidad digna de un especialista.
Pueden definir una troncanteritis a la perfección
Muy bien vestidas, no dejan que el resto nos percatemos que lo que suena de fondo en la radio es Cristian Castro. -temón si los hay- El azar juntó a tres de ellas en asientos contiguos.
Será que pasan la mayor parte de su tiempo en salas de espera y el small talk de consultorio les surge naturalmente. Intercambian malestares, dosis de analgésico y diagnósticos a diestra y derecha. Empilchadas al tono con el barrio no le dan descanso a sus lenguas:
"Pietracci? Ese chiquitito??" -haciendo un gesto con la mano que indicaba una bajísima estatura-
"Mirá, ni me lo nombres!!!" Decía la vieja entredientes
"Ese es un desgraciado!!!" -lo remata-
Continúan con la dinámica hasta que la recepcionista invita a pasar a una de las tres y el murmullo gracias a Dios disminuye.
Al rato vuelve con un bufido y se reencuentra con sus legionarias. "Tengo que esperar la resonancia."
Procede a retirarse y yo me ilusiono porque ahora falta una persona menos para mi turno.
Ok acabo de percatarme que la Sra. anda con bastón en mano y algo de empatía le tuve que regalar

Pero ahora que se fue y dejó la estela de perfume horrible en el ambiente vuelvo a mi tono burlón anterior:
Sras, porque mejor no se dejan de hacer malasangre y me permiten pasar el rato con el Sudoku tranquila?!?!?!?!?!
Sabía que no estaba sola en este sentimiento de rechazo a los viejos hinchapelotas.
ResponderEliminarEstán en todos lados, pero sin duda alguna, los de las salas de espera, y los del supermercado, son los peores!
... y ni hablar de los que se colan en el Colectivo!!!
ResponderEliminarVDM